José Manuel Fors Durán nació el 10 de enero de 1956 en La Habana, Cuba. Es un artista visual cubano contemporáneo cuya obra se nutre fundamentalmente de la instalación y de la manipulación de la fotografía como soporte de estas, lo que lo ha situado como una de las figuras más relevantes de las artes visuales cubanas de finales del siglo XX y comienzos del XXI.
Desde sus inicios, Fors desarrolló una producción artística que se aparta de los usos tradicionales de la fotografía para integrarla a proyectos de mayor complejidad conceptual y espacial. Sus primeras incursiones en el arte, durante la década de 1980, forman parte de lo que se ha denominado el “Renacimiento del Arte Cubano”, un momento de fuerte renovación estética y formal en las artes plásticas de la Isla.
Fors realizó sus estudios en la Academia de Arte San Alejandro entre 1972 y 1976, una de las instituciones formativas más importantes de Cuba en artes visuales. A partir de 1983 también cursó estudios en el Instituto de Museología de La Habana, que completó en 1986. Ambos períodos de su formación lo conectaron con prácticas artísticas y museológicas que luego influirían en su trabajo como creador y en su comprensión del espacio expositivo y de la memoria visual.
Durante diez años trabajó como museógrafo en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, experiencia que le brindó un profundo conocimiento del quehacer artístico y una perspectiva curatorial que más tarde se vería reflejada tanto en sus obras como en su propio enfoque creativo.
A partir de 1981, Fors se destacó por su participación en Volumen I, una de las exposiciones más significativas de la década, considerada un punto de inflexión en el panorama del arte cubano de ese momento. Su obra no se limitó a presentar imágenes fotográficas, sino que incorporó la fotografía dentro de estructuras y piezas de instalación, transformando la imagen en un elemento activo dentro del espacio de la exposición.
Uno de los rasgos más distintivos del trabajo de Fors es cómo la fotografía adquiere una dimensión diferente dentro de la instalación. En algunas de sus primeras propuestas, como en las versiones iniciales de trabajos que luego denominaría Hojarasca —presentadas primero como instalaciones en 1982 en su propio espacio de vivienda— la fotografía funcionó más como soporte documental dentro de una puesta en escena más amplia.
En muchas de sus obras, los recortes de fotografías que usualmente utiliza forman parte de complejas estructuras instalativas. Ejemplos de piezas en las que esto ocurre son La sombra dilatada, Historias circulares, Fragmentos y Atados de memoria, entre otras. En todas ellas, las imágenes fotográficas se integran y dialogan con otros elementos, revelando el interés de Fors por la memoria como tema central de su obra, junto con la fragmentación y la acumulación visual.
Además de su labor creativa, Fors ha desarrollado su trabajo en un proceso de exploración constante de los límites espaciales y formales de la práctica artística. Transforma, de manera deliberada, pequeños fragmentos —imágenes antiguas, objetos diversos o restos de otras obras— para integrarlos en piezas que obligan al espectador a recorrer y comprender el espacio desde nuevas perspectivas.
Su obra no solo se ha expuesto de forma regular en Cuba, sino también en renombrados museos y galerías en Estados Unidos y Europa, lo que ha permitido que su propuesta alcance una visibilidad internacional significativa.
A lo largo de su trayectoria, Fors ha recibido importantes reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Artes Plásticas, uno de los máximos galardones otorgados en Cuba a artistas de trayectoria destacada, y la Distinción por la Cultura Nacional, que reconoce aportes significativos al patrimonio cultural de la nación.
La obra de José Manuel Fors representa una forma particular de entender la fotografía no como un fin en sí misma, sino como un soporte que se despliega dentro de estructuras más amplias de pensamiento y forma. Su interés por la memoria, la acumulación de fragmentos y la relación entre imagen, objeto y espacio han consolidado su lugar como uno de los artífices más innovadores e influyentes de las artes visuales contemporáneas en Cuba.