Alberto Díaz Gutiérrez, conocido universalmente como Alberto Korda, nació el 14 de septiembre de 1928 en La Habana, Cuba, y falleció el 25 de mayo de 2001 en París, Francia, a causa de un infarto. Fue fotógrafo publicitario y fotorreportero, y está considerado una figura cardinal en la historia del arte cubano, además de uno de los grandes maestros de la fotografía vinculada a la Revolución Cubana.
Antes de convertirse en un referente del fotoperiodismo, Korda destacó como fotógrafo publicitario y fue pionero de la fotografía de moda en Cuba durante la década de 1950. En esos años logró otorgarle verdadera categoría artística a un género que hasta entonces no había alcanzado ese reconocimiento en el país. Su trabajo en la moda no se limitó al encargo comercial: supo imprimir en sus imágenes un sentido estético particular, una mirada elegante y una concepción plástica que marcaron una diferencia notable dentro del panorama visual cubano de la época.
Es considerado el más versátil de los fotógrafos cubanos de su generación. Esa versatilidad se manifestó tanto en la fotografía de estudio como en el reportaje, y más tarde en el trabajo documental vinculado a los procesos sociales y políticos que vivió Cuba a partir de 1959. Con talento y perseverancia, junto a otros artistas del lente, ayudó como cronista gráfico a construir la visualidad de la Revolución Cubana. Sus imágenes no solo registraron acontecimientos, sino que contribuyeron a definir la iconografía de una etapa histórica.
La fotografía más célebre de Korda es el retrato del Che Guevara tomado el 5 de marzo de 1960, titulado El Guerrillero Heroico. Esta imagen se convirtió en la más reproducida en la historia de la fotografía. El retrato trascendió el contexto en que fue captado y pasó a ser un símbolo internacional, reproducido innumerables veces en distintos soportes y reinterpretado a lo largo del tiempo. Con esa sola imagen, Korda dejó una huella indeleble en la cultura visual contemporánea.
Más allá de la fama alcanzada por esa fotografía, su obra se distingue por un criterio estético sólido, con un fuerte sentido de la plástica y un concepto muy personal de belleza y encuadre. Sus composiciones revelan cuidado formal y una sensibilidad particular hacia la figura humana y el contexto. La manera en que estructuraba el espacio dentro del cuadro y la fuerza expresiva de sus retratos le otorgaron a su trabajo una identidad reconocible.
En 1969, tras la nacionalización de Estudios Korda, fundó el Departamento de Fotografía Científica Submarina del Instituto de Oceanología de la Academia de Ciencias de Cuba. Allí participó en la elaboración del atlas de los corales cubanos. Esta etapa evidencia otra dimensión de su trayectoria profesional: la aplicación del rigor técnico y la sensibilidad visual al ámbito científico. Su incursión en la fotografía submarina demuestra nuevamente su capacidad de adaptación y su interés por explorar nuevos territorios dentro del medio fotográfico.
El paso de la fotografía de moda a la documentación de un proceso histórico y posteriormente a la fotografía científica no fue una ruptura, sino una evolución coherente dentro de una carrera marcada por la curiosidad, la disciplina y la búsqueda estética. Korda supo integrar el sentido artístico con la función documental, ya fuera en un estudio de moda, en un acto público o bajo el mar registrando formaciones coralinas.
Su legado no se limita a una imagen icónica. Abarca una producción amplia que contribuyó a modelar la memoria visual de una nación. La combinación de talento técnico, sensibilidad artística y compromiso con su tiempo lo posiciona como una de las figuras esenciales de la fotografía cubana del siglo XX.
Alberto Korda dejó una obra que continúa siendo referencia obligada cuando se habla de fotografía en Cuba. Su nombre permanece asociado tanto a la elegancia de la moda de los años cincuenta como a la construcción simbólica de una época histórica y a la exploración científica a través de la imagen. Esa amplitud, unida a la fuerza de su mirada, explica por qué ocupa un lugar central en la historia del arte cubano.